Aunque no hablen ni se muevan, comparten con nosotros el planeta y son seres vivos, que tienen ciclos biológicos como nosotros y se complementan con el hombre. ¿O acaso se imaginan un mundo sin árboles?
Por eso tenemos que defender sus derechos, como los nuestros o los de los animales:
* Tiene derecho a la vida, porque también nace.
* Tiene derecho a ser protegido, y a gozar de sus necesidades: luz, agua, aire, espacio.
* Tiene derecho a no ser dañado. Todo lo que ponga en peligro su vida (fogones, incendios de reservas o parques).
* Tiene derecho a cumplir su ciclo, y la tala indiscriminada les niega ese derecho. Si la tala es necesaria, tiene derecho una plantación equivalente en el mismo lugar.
* Tiene derecho a crecer. Destruirlo siendo pequeño y sin haberse reproducido atenta contra la especie, e indirectamente contra nosotros mismos.
Esta semana la propuesta que traemos desde Cuidando al medio ambiente desde la escuela resulta muy ambiciosa y requiere del trabajo en equipo de la escuela y la comuna: se trata de la plantación de árboles en la escuela, plazas, o en el sector del barrio que se crea apropiado.
Esta vez, la actividad no va a llevar una planificación clase por clase, ni tampoco una recomendación por área o edades, ya que el hecho de plantar árboles puede ser llevado a cabo por chiquitos de jardín y hasta adultos de cualquier edad.
La idea por supuesto está vinculada con generar y fortalecer un compromiso, una concientización, a través de la acción.
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